28/07/26
Un informe de la UBA revela que casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en situación de vulnerabilidad
El estudio advierte sobre el crecimiento de la precariedad laboral, la deserción escolar y los problemas de salud mental entre las personas de 18 a 29 años. Casi un tercio de los jóvenes vulnerables no estudia, no trabaja ni busca empleo.
Un informe elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió una señal de alerta sobre la situación de la juventud argentina. El estudio "Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro" concluye que el 48,9% de las personas de entre 18 y 29 años se encuentra en situación de vulnerabilidad social.
Para la investigación, se consideró vulnerables a quienes poseen como máximo el nivel primario completo y, en el resto de los casos, a aquellos que integran hogares con privaciones económicas o estructurales, de acuerdo con el Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH) elaborado por el INDEC.
Los investigadores destacan que la vulnerabilidad juvenil está lejos de ser un fenómeno marginal y alcanza a casi uno de cada dos jóvenes del país. El relevamiento, realizado de manera presencial sobre una muestra de 1.002 personas, indica además que **el 73% de los jóvenes vulnerables reside en el interior del país, mientras que el 27% vive en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Precariedad laboral y jóvenes "Triple Ni"
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es la consolidación del grupo de los llamados "Triple Ni", integrado por jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo. Este sector representa aproximadamente un tercio de la población juvenil vulnerable.
El estudio señala además que el 30,6% de los jóvenes vulnerables está desempleado, aunque solo cuatro de cada diez buscan activamente un trabajo.
Entre quienes sí tienen una ocupación, predominan las condiciones laborales precarias. El 76,1% trabaja en la informalidad o por cuenta propia, principalmente en actividades vinculadas al comercio, la construcción y las tareas de cuidado. Apenas el 18,9% cuenta con un empleo registrado o parcialmente registrado**, mientras que un 5% es monotributista.
A esta realidad se suma otro dato preocupante: el 57% de los jóvenes que trabajan asegura que sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes.
Educación interrumpida
La investigación también refleja un fuerte impacto sobre las trayectorias educativas. Seis de cada diez jóvenes vulnerables no terminaron la escuela secundaria. Solo el 32,8% logró completar ese nivel educativo y apenas el 6,7% accedió a estudios terciarios o universitarios.
Paradójicamente, el 87,5% considera que estudiar mejoraría su calidad de vida, aunque las dificultades económicas y la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral aparecen como los principales obstáculos para continuar los estudios.
Salud mental en alerta
El informe también pone el foco en el bienestar emocional de los jóvenes. Más del 70% manifiesta sufrir nerviosismo o ansiedad con frecuencia, mientras que más de la mitad reconoce experimentar desgano o síntomas de depresión.
Además, tres de cada diez jóvenes afirman tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos u otras drogas, un indicador que, según los investigadores, refleja la complejidad de las problemáticas que atraviesa este sector de la población.
Los autores concluyen que los datos muestran un progresivo alejamiento de los jóvenes vulnerables de las instituciones tradicionales de integración social, como la escuela y el trabajo, y advierten sobre la necesidad de impulsar políticas públicas que favorezcan la inclusión educativa, laboral y social de este amplio segmento de la población.
Si es para un portal de noticias, también podría titularse de forma más impactante: "Alarma por la juventud argentina: casi la mitad de los jóvenes vive en situación de vulnerabilidad".