16/05/25

El Senado de Italia aprobó el decreto que restringe el acceso a la ciudadanía italiana

 

 

 

El Senado de Italia aprobó el jueves el decreto preparado por el gobierno de Giorgia Meloni que modifica el proceso de reconocimiento de la ciudadanía italiana, que ahora pasará a la Cámara de Diputados, donde se espera que sea votado la semana próxima.

Con 81 votos a favor y 37 en contra, los senadores aprobaron el decreto que establece que la ciudadanía italiana no se transmite automáticamente a los nacidos en el exterior que posean otra ciudadanía, y excluye el reconocimiento de aquellos nacidos en el exterior antes de la entrada en vigor de la ley.

El decreto-ley está en vigor desde el 28 de marzo, pero debe ser aprobado por el Parlamento en 60 días para ser definitivo, algo que se descuenta porque el gobierno de Meloni cuenta con una cómoda mayoría en la Cámara.

El texto inicial emitido por el Ejecutivo establecía un límite generacional para la transmisión de la ciudadanía por derecho de sangre, estableciendo que solo podían solicitar la ciudadanía aquellos que tuvieran a uno de sus padres o abuelos nacidos en Italia.

Sin embargo, una enmienda aprobada por la Comisión de Constitución del Senado eliminó la mención del lugar de nacimiento del antepasado, aunque impuso otro requisito considerado prohibitivo por muchos descendientes de italianos: la ciudadanía solo puede ser reconocida a quien tenga un antepasado de primer grado (padre o madre) o de segundo grado (abuelo o abuela) que tenga o tuviera al momento de la muerte, exclusivamente ciudadanía italiana.

De esta manera, la disposición introduce el principio fundamental de que la ciudadanía no se transmite automáticamente a quienes nacieron en el extranjero y poseen otra ciudadanía e impide el reconocimiento de la misma ciudadanía también a quienes nacieron en el extranjero antes de que la propia medida entrara en vigor.

El decreto original
Cuando el gobierno italiano anunció el 28 de marzo los cambios para obtener la ciudadanía citó los casos de la Argentina y Brasil. "La nacionalidad no puede ser un instrumento para poder viajar a Miami con un pasaporte europeo", denunció en ese entonces Tajani.

Hasta la aprobación del decreto la obtención de la ciudadanía italiana para extranjeros estaba regulada por la ley 5 de febrero de 1992 bajo el principio de ius sanguinis, que no establecía límite de generaciones para solicitar la ciudadanía italiana por descendencia. Solo se debía acreditar la transmisión ininterrumpida de la ciudadanía desde el antepasado italiano.

El decreto estableció que sólo quien tiene padres o abuelos italianos, es decir, sólo los descendientes de primera o segunda generación, podrán obtener la ciudadanía italiana

La Argentina tiene la comunidad de inmigrantes italianos más importante fuera de Italia, donde 20.000 descendientes obtuvieron la nacionalidad en 2023 en virtud del derecho de sangre, y 30.000 en 2024. En Brasil, 14.000 personas obtuvieron la nacionalidad en 2022 y 20.000 en 2024.

Para la implementación de la nueva norma, el decreto estableció que se avanzará en dos fases. En la primera etapa, los descendientes de italianos nacidos en el extranjero serán ciudadanos automáticamente solo durante dos generaciones: únicamente quien tenga al menos un padre o un abuelo nacido en Italia será ciudadano desde el nacimiento.

En la segunda fase se impondrá a los ciudadanos nacidos y a los residentes en el extranjero la obligación de mantener vínculos reales con Italia a lo largo del tiempo, ejerciendo al menos una vez cada 25 años los derechos y deberes de un ciudadano italiano.

 

 

Desarrollado por Rodrigo Guidetti