19/12/13

Presos reclaman poder usar celulares

 

Aunque están prohibidos, los teléfonos móviles son comunes entre los internos pero su uso puede costarles una estadía más prolongada dentro del penal. Piden blanquear una práctica. No reniegan de controles

 

 

Aunque están prohibidos, los celulares son comunes entre los presos. Su restricción es para evitar que se cometan los famosos secuestros virtuales y su uso se pena con un descuento de puntos en la conducta que puede dilatar el acceso a beneficios como salidas transitorias o laborales.

Para los internos, la situación es injusta porque aseguran que las comunicaciones se castigan de forma "selectiva" y además porque su función es esencial para superar el encierro y afrontar mejor su futura reinserción social. Piden blanquear una práctica. No reniegan de controles. 

"Las sanciones deberían ser por inconvenientes, peleas, discusiones, pero no puede ser que te castiguen por hablar con tus hijos", dijo un interno de la Unidad Penitenciaria Nº 3 de Zeballos y Riccheri 

En el mismo sentido se expresaron las mujeres del penal Nº 5, de Pasaje Thedy al 300 bis. 

"Tendrían que legalizar los celulares para hablar con nuestros hijos, porque me muero si no puedo saber cómo están y a veces la desesperación llega a tal extremo que arriesgamos la conducta con tal de saber", sostuvo una de las presas que no se mostró en contra de regular el uso: "No queremos un celular libre. Ni con cámara. Sólo pedimos registrar el número de nuestros familiares para que las autoridades puedan tomar todas las precauciones necesarias".

En la cárcel de Coronda, la telefonía celular está a prueba. Pero en el caso de Rosario, las cosas parecen más difíciles. 

En marzo pasado, las mujeres de la Nº 5 consiguieron el visto bueno del subdirector de la secretaría de Asuntos Penitenciarios, Pablo Cococcioni, pero no el de la directora del penal, Susana Romano. "Se lo planteamos varias veces pero ella nunca nos escuchó", se quejaron. 

Las internas tienen permiso de efectuar dos llamados por semana, de lunes a viernes. Una asistente penitenciaria les toma los pedidos e intenta efectuar la comunicación, pero las presas dudan que siquiera intente efectuar el llamado.


Además, en la planta baja de la Unidad 5 hay un teléfono donde se pueden recibir llamados externos de 16 a 18, pero al ser solo dos horas para todas las internas se producen roces porque el tiempo de comunicación es ínfimo. En el penal masculino las reglas son similares. 

 

 

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