María Eugenia Bielsa presentó esta mañana, durante una conferencia de prensa, su renuncia al cargo como diputada provincial por falta de acompañamiento dentro del partido. Asimismo, disparó contra el gobierno de Antonio Bonfatti y lo acusó de "falta de conducción" y descartó esté pensando en una postulación para las próximas elecciones legislativas nacionales.
"Como cabeza de la lista del PJ, el camino más correcto es presentar mi renuncia al cargo de diputada de la provincia de Santa Fe y continuar y profundizar el trabajo de base para seguir defendiendo los valores, principios y prácticas que, a mi criterio, el peronismo debe desplegar para cumplir con los postulados de su doctrina", destacó.
En ese sentido, remarcó que "en modo alguno (la renuncia) significa desánimo, resignación ni retirada" sino que es "sólo un acto de sinceramiento ante quienes depositaron" en ella la responsabilidad de representarlos, con convicción y transparencia.
Por otro lado, Bielsa criticó duramente a la gestión socialista de Antonio Bonfatti por considerarla responsable de "déficit fiscal y desfinanciamiento originados en el descontrol de los gastos de funcionamiento y el incremento constante de funcionarios del estado, el endeudamiento sistemático y creciente y el aumento también sistemático y creciente de impuestos y servicios".
También resaltó "el abandono de políticas de incentivo a la producción, retroceso en el sistema de selección de miembros del poder judicial y desgobierno de la fuerza policial".
"El aumento de impuestos que logró el gobierno socialista en 2012, con el voto de un sector del peronismo, implica el equivalente a un puente Rosario-Victoria por año; o a 10 mil viviendas anuales, con lo que en un período de cuatro podríamos tener resuelto el 70 por ciento del problema habitacional de una ciudad como Rosario", lanzó.
Asimismo, fustigó al ministro de Hacienda de la provincia por hacer referencia al "gasto superfluo" para la realización de importantes obras en la provincia. "En una administración no hay gastos superfluos, sino prioritarios y secundarios", consideró.
En referencia a la Ley de Emergencia en Seguridad, sancionada a fines del año pasado, la ahora ex legisladora rechazó la eliminación de la norma de varios artículos, entre los que destacó el que establecía el apartamiento de los jefes policiales que estuviesen investigados por enriquecimiento ilícito, "a fin de garantizar la depuración de una cúpula policial fuertemente sospechada".
"También se vetó la construcción de dos nuevas cárceles que permitirían liberar comisarías de detenidos y restituirían policía de calle y la descentralización a municipios y comunas de recursos para implementar programas de asistencia y promoción social para el fortalecimiento de la seguridad", detalló.
Y agregó: "Después de trece meses y tanta muerte, el gobierno provincial por fin se decidió a designar un jefe policial que al menos cumple con una condición necesaria para ejercer el cargo: no está investigado por su crecimiento patrimonial".
En otro orden de cosas, evaluó el presente de su partido y denunció una falta de acompañamiento. "El peronismo santafesino viene padeciendo desde hace años la permanente presión de un aparato artificioso para lograr la permanencia en el poder y priorizar así los intereses personales por sobre los de la provincia y los del movimiento justicialista", espetó.
En esa misma línea, tiró flores al gobierno nacional y reconoció sentirse parte del proyecto encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Me siento parte del proyecto nacional. Estoy convencida de los atributos profundamente virtuosos de muchísimas de las políticas implementadas desde 2003 al momento.
La lealtad al gobierno nacional no se la define desde la obsecuencia y la cerrada subordinación, sino que se lo recrea desde cada lugar en la construcción cotidiana del prestigio que los militantes de esta causa debemos aportar con cada una de nuestras acciones".