18/10/12

En los gremios docentes no están de acuerdo con el adelantamiento de las clases

 

La propuesta fue tomada como una medida inocua por Amsafé y rechazada por los docentes particulares nucleados en Sadop.

 

 

Presente en la ciudad, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, recordó que la provincia puede decidir su propio cronograma para luego destacar que últimamente el gobierno central y los Estados provinciales están tomando las decisiones en conjunto. Por su parte, la titular de la cartera educativa de la Casa Gris, Letizia Mengarelli, remarcó que Santa Fe está en condiciones para adelantar los tiempos, dejando abierta y como muy factible la posibilidad.

"Si esto se decide a nivel nacional, estamos en condiciones de iniciar las clases el 25 de febrero. Nosotros durante estos últimos años hemos provisto a las instituciones oficiales de los elementos para garantizar la ventilación de modo que si hay necesidad de reponerlos o necesidad de ventiladores lo podemos hacer. Igualmente sólo con cantidad de días no se garantiza calidad educativa", sostuvo la ministra de Educación provincial.

EN LOS GREMIOS

Por su parte, el secretario adjunto de la conducción provincial de Amsafé, José Testoni, indicó que se está en el marco de "una democracia donde las autoridades tienen facultades". "Hay que aclarar que Sileoni no resuelve por la provincia de Santa Fe, aquí resuelve Mengarelli, que deberá sacar una resolución como todos los años fijando el cronograma general con todo lo que es el calendario escolar y con todas las fechas que esto implica. Más allá de esta situación está el problema de que esto aparece como la forma de resolver las cuestiones educativas y es falso", analizó.

"Si se supone que porque tendremos cinco o diez días más de clases se resolverán mágicamente los problemas en la escuela con los mismos edificios, la misma falta de cargos, con las modificaciones curriculares muchas veces inconsultas que genera el gobierno, no se puede suponer que en ese mismo contexto, con esta misma situación por agregar cinco o seis días la educación mágicamente va a cambiar todo", insistió.

El sindicalista remarcó que sólo podrían empezar las clases en esa fecha los niveles iniciales y primarios. "Es imposible que el nivel secundario empiece el 25 de febrero porque hay todo un cronograma de exámenes que obliga a que el gobierno fije una fecha posterior. Algo similar va a pasar con el nivel superior", subrayó.

"Nosotros tenemos el derecho y la legitimidad para discutir los cronogramas que tienen que ver con la solicitud de traslados, con la toma de posesiones, con el tema de los concursos y con las inscripciones a suplencias. Todas estas cuestiones son parte de un calendario que estamos discutiendo con el gobierno y también se tienen que poner en sintonía con una decisión que aún no se ha tomado. Lo que pretendemos es que se garanticen las cuestiones que se tienen que garantizar. Fijar el calendario escolar es una responsabilidad del gobierno provincial que tendrá que hacerse cargo de la decisión que tome", siguió.

EN SADOP

Desde Sadop, su secretario general, Martín Lucero, mostró un rechazo más marcado. "Esto es algo impracticable, sinceramente. Los docentes ya están en las escuelas en los primeros días de febrero, así que no es un problema para nosotros pero seamos honestos: los edificios escolares no están preparados para recibir gente con esas altas temperaturas. Imagínense un chico de primer grado que entra a la una de la tarde con 35 grados de calor. Es algo totalmente inaceptable", sentenció.

El referente de los docentes privados explicó que está decisión "surge de un error de análisis en el cual se mezclan cosas". "Primero el hecho de creer que la calidad educativa, la mejor educación, se brinda por mayor cantidad de días y segundo es gobernar con slogans, como decir que 190 días es mejor que 180 días, entonces el día de mañana pongamos 250 y tenemos una mayor cantidad de días de clases", expresó.

"Los establecimientos no tienen las necesidades básicas para combatir el calor. No sólo eso sino que las últimas construcciones escolares que se han hecho no guardan los patrones de las anteriores. Hay escuelas de hace cien años que tienen los techos altos y son frescas pero las nuevas estructuras son bajas, están mal orientadas, en incluso con algún nivel de deficiencia en la construcción  que las convierte prácticamente en hornos", concluyó 

 

 

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