01/06/22

Bendición e inauguración del Cinerario parroquial

 

 

 

Este martes por la tarde con la presencia de Mons. Eduardo Eliseo Martín, Arzobispo de Rosario, junto al Padre Pedro Pergañeda realizaron la bendición inaugural del Cinerario de la Parroquia La Asunción.

Según expresó en varias oportunidades el Padre Pedro esta obra es un espacio en dónde no solamente depositar las cenizas de un ser querido, sino poder ir y acompañarlo con la oración, el recuerdo, un lugar, tranquilo, apacible, cálido, dónde poder estar y quedarse el tiempo necesario. El Cura Parróco señaló que se celebrará Misa diaria y los jueves por la mañana se realizará la adoración al Santísimo Sacramento, "así no solamente serán momentos de tristeza por el familiar fallecido sino también de alegría por encontrarnos junto a Jesús". En tanto Mons. Martín también señaló que será un lugar más cercano, que posibilitará al sacerdote poder acompañar más a los familiares. 

Las primeras cenizas depositadas en el cinerario parroquial fueron las de Eduardo y Angelita Cipoletta, grandes colaboradores de la Parroquia, como así también de la Capilla María Auxiliadora en el Barrio El Ombú.


¿Qué es un cinerario? En general es una bóveda donde se depositan las cenizas de las cremaciones, pero si se encuentra en una parroquia, se agrega la dignidad de los restos desde la concepción cristiana. El conjunto se constituye así en un espacio sagrado.

La Arq. Analía Benítez, autora del libro "El cinerario parroquial: signo contemporáneo de una concepción sobre la muerte" expresa: "La preocupación por el destino final de nuestros restos y el de los seres queridos es un tema que ocupa nuestra mente en un momento u otro de la vida.

En los católicos que son parte de una comunidad parroquial con participación activa en la liturgia, en sus grupos y actividades, se despierta muchas veces el deseo profundo de -llegado el momento de la muerte- poder descansar cerca del templo que tanto significó para sus vidas y para las de sus familias.

No se trata de algo nuevo, sino de la antigua tradición que une el cementerio con el templo, pero que entre los siglos XVIII y XX se dejó de lado y hoy se retoma con otras formas, acorde a nuevos tiempos".

 Aunque prioriza la sepultura, desde 1963 la Iglesia Católica acepta la cremación siempre que sus motivos no colisionen con la fe católica. Y un año atrás, el Vaticano difundió las normas relativas a la conservación de las cenizas, lo que incluye una especial recomendación de no esparcirlas en ríos o parques ni convertirlas en joyas u objetos.

 

 

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