Pese a que la norma dice que la solución al problema no radica en prohibir la entrega de bolsas plásticas, razón por la cual se deben tener en cuenta "otras alternativas" como su rediseño o reciclado, desde el sector de la industria del plástico aseguraron que "los supermercadistas no respetaron la ordenanza, aprovechándose de "los grises y el vacío legal que posee su redacción" y explicaron, además, que debido a que ni en los considerandos ni en la resolución del escrito se dejaba establecido que los grandes negocios no estaban obligados a no entregar bolsas, "se pusieron de acuerdo y decidieron no darlas".
Hugo del Valle, presidente de la Cámara del Plástico de la provincia, aseguró que desde el organismo que integra hace más de dos décadas estaban abocados a trabajar junto a conejales en la reducción de impacto ambiental de las bolsas.
"Hace más de dos décadas que trabajábamos en el tema de reducción de daño ambiental con los concejales y hace diez años que lo veníamos haciendo con Casar, y muy bien, hasta que decidieron no acatar la ordenanza, quitándole, además, un derecho adquirido al cliente", señaló del Valle.
"El costo de las bolsas que se entregaban antes en los supermercados estaba incluido en los precios de la mercadería, no les regalaban nada a la gente", aseguró el referente de la Cámara del Plástico.
También explicó que el costo aproximado de las nuevas bolsas rondaría los 55 centavos, por lo que en base a la norma 9450, "durante el primer año los supermercadistas estarían regalando, por una compra de 2 mil pesos, cuatro bolsas al valor de 2 pesos.
"Es el uno por mil, un valor irrisorio, lo que demuestra que no es una cuestión de convicción sino un enojo porque le hayan impuesto utilizar una bolsa determinada. Creemos que con una resolución o decreto del Ejecutivo, esta situación se resolvería", concluyó del Valle.
TAMBIÉN TEMEN LOS CARTONEROS
José Luis Oripianessi, secretario general de la delegación Rosario del Sindicato del Plástico, afirmó que, si bien en forma directa la medida adoptada por los dueños de supermercados afecta según ellos a 350 empleados, también lo hace de manera indirecta a otros cientos de trabajadores informales que viven de la recolección y venta de residuos. Lo referido por el gremialista fue corroborado por Mónica Crespo, de la Cooperativa de Cartoneros Mieres, quien indicó que "los supermecados ya no tiran más cajas porque se las dan a los clientes", lo que según dijo provocó una considerable merma en la recolección de cartón, sustento principal del trabajo de los carreros.