" />
       

 

02/05/14

Secuestro virtual en Villa Constitución, le sacaron $ 20.000 a una anciana

 

En la madrugada del lunes se sucedieron tres casos de los denominados "secuestros virtuales". Dos de las comunicaciones no tuvieron éxito, en una tercera lograron que una mujer de 94 años entregara una considerable suma de dinero

 

 

Tres casos de secuestros virtuales se sucedieron en la madrugada del lunes en la ciudad de Villa Constitución, dos de ellos fallidos, pero en el restante los malvivientes lograron sacarle a una anciana de 94 años una cifra cercana a los 20 mil pesos. 

La modalidad utilizada en los tres hechos fue similar: los delincuentes llamaron alrededor de las 3, con pocos minutos de diferencia, quien atendía escuchaba el pedido desesperado de una mujer que simulaba ser la hija y decía estar secuestrada, luego tomaba el teléfono un hombre que pedía un rescate para liberar a la presunta víctima.

De los tres hechos sólo se denunció en la Fiscalía Segunda de la mencionada ciudad aquel en que los malhechores lograron su propósito. El primero de los llamados fue uno de los fallidos y tuvo como destinatario a Francisco C., domiciliado en Catamarca al 630. Este hombre atendió el teléfono alrededor de las 3 y escuchó azorado a una mujer que, entre gritos y desesperada, le pedía ayuda. Todavía entre dormido atinó a preguntarle quién era y esta la respondió que era su hija. Todavía sin salir del asombro por lo que ocurría le respondió que él no tenía ninguna hija y colgó.

Francisco se quedó conmocionado, preocupado por la suerte de la mujer que pedía ayuda, hasta que su esposa le hizo ver que seguramente se trataba de un engaño. La confirmación que así era llegaría media hora después cuando el mismo ardid fue utilizado con un vecino. Todavía no podían conciliar el sueño tras el extraño llamado cuando comenzó a sonar la alarma comunitaria ubicada a escasos metros de su vivienda. Alarmados comprobaron que la había activado una familia que se domicilia cruzando la calle, casi frente a ellos, en Catamarca al 650.

 
Desesperación

En este caso el resultado del llamado de los delincuentes fue más dramático. Atendió Fortunato M., un octogenario que tiene dos hijas. Se repitió el sistema de estafa, una voz de mujer le decía: -Papá, papá, cuánta plata tenés en casa que me tienen secuestrada. Para luego ponerse al habla un sujeto que le dijo que tenían a su hija en su poder, que estaban drogados y que la iban a matar si no les pagaba un rescate. Además le advirtieron que lo tenían vigilado y que no intentara salir. Como el hombre no tenía dinero para entregar el violento diálogo se mantuvo por unos instantes hasta que se cortó la comunicación.

Fortunato y su mujer quedaron desesperados, presas de una crisis nerviosa y envueltos en llanto. Tomando coraje la mujer se animó a salir de su casa y se dirigió a los fondos de su propiedad donde viven su hija y su yerno. Este último se levantó sobresaltado por los gritos y el llanto de su suegra y cuando esta pudo relatarle lo sucedido el joven la calmó diciéndole que la supuesta secuestrada estaba en casa, sana y salva. 

Minutos después, alertados por la alarma llegaron unidades policiales que rastrillaron la zona con resultado negativo y, de boca de los uniformados, esta familia se enteró que tuvieron más fortuna que una mujer a la que, minutos antes y con el mismo engaño le habían sustraído una considerable suma de dinero.

 
Engañada

También alrededor de las 3, Leonilda B., de 94 años y domiciliada en Mendoza al 300, recibió la misma llamada que los vecinos de calle Catamarca. La hora, la sorpresa y la angustia se combinaron para que la mujer creyera que quien le pedía auxilio era su hija y accedió a pagar un rescate por ella. 

Así comenzó una breve negociación con los supuestos secuestradores, los que le exigieron solo dinero. Cuando la víctima les dijo que podía entregarles 10 mil pesos le dijeron que era poco y que juntara más. Desesperada alcanzó a decirle a su interlocutor: "¿Ud. no tiene madre?". "Si tengo señora, pero esto es otra cosa", le respondió.

Finalmente Leonilda juntó todos sus ahorros, sumando poco menos de 20 mil pesos y, siguiendo las instrucciones de los malvivientes, los colocó en una bolsa de nylon blanca y la cerró con tres nudos. Luego, en camisón, salió a la vereda y depositó la bolsa frente a su casa. Temblando y conmocionada, comprendiendo el riesgo que corría, regresó al interior de su vivienda y ya no supo nada más de los malhechores. 

Poco después pudo comunicarse con su hija, supo que estaba bien y comprendió que fue engañada. "Caí como una infeliz", se lamentó. "Tengo 94 años, me queda poco tiempo de vida, no hay derecho que me han pasar por esto", expresó con dolor.

Fuente: Diario El Sur



 

 

Desarrollado por Rodrigo Guidetti